
El vocablo doctrina proviene de la palabra latina doctrina doctrinae, que en español se traduce por enseñanza, ciencia y sabiduría. Doctrina se relaciona también con el verbo docere, cuyo participio doctum es tanto como enseñado, instruido, docto y sabio.
Doctrina, en general, es el perfeccionamiento de un conocimiento específico, con base en el desarrollo y sustentación de teorías y principios cognoscitivos que, aplicados a un medio social, prescriben programas de acción. Orientados tales programas por una metodología adecuada y una estructura de creencias, principios y valores éticos, hacen posible alcanzar una finalidad concreta
Ya específicamente en el ámbito policial, la doctrina constituye un conjunto de conocimientos ordenados sistemática y metodológicamente, en los que se recogen la historia y cultura policial a través del tiempo, así como sus principios, valores, cualidades, y su fundamento legal y filosófico. Estos elementos, estrechamente vinculados a la defensa de los derechos humanos, la ley, el orden y la seguridad pública, orientan la finalidad de la institución.
¿Para qué sirve la Doctrina Policial? Contribuye a fijar el rumbo de la institución policial a corto, mediano y largo plazo, y a dar continuidad a los esfuerzos de cada administración, orientando la definición de objetivos estratégicos, política institucional, planes, programas y proyectos.
Es fundamental para establecer la filosofía que imprimirá una particular forma de ser a la Policía, considerada como un todo integrado que hará posible dirigir y orientar el trabajo institucional y de sus miembros en su doble rol social, como policías y como integrantes de la comunidad en que viven.
Inspira soluciones en cuestiones y problemas policiales explícitos e implícitos, que incluso pueden sobrepasar la pura norma legal y relacionarse con los principios de la justicia, la moral y la costumbre.
También contribuye a dar una mejor interpretación y a tener un más adecuado entendimiento de las leyes vigentes.